La Policía de Venezuela ofreció una recompensa por 100.000 dólares para cualquier persona que conozca el paradero de González Urrutia, quien se exilió en España desde septiembre pasado y que se le acusa de los delitos de “complicidad en el uso de actos violentos contra la República, usurpación de funciones, forjamiento de documentos, legitimación de capitales, desconocimiento a la instituciones del Estado, instigación a la desobediencia de las leyes, asociación para delinquir”.
El Gobierno de Milei en agosto pasado consideró a González Urrutia como vencedor en los comicios presidenciales de Venezuela el 28 de julio y condenar la formulación de cargos penales contra el líder opositor.
Por su parte, el Gobierno de Nicolás Maduro expulsó a los diplomáticos de la representación argentina en Caracas, en cuya sede permanecen refugiados cinco dirigentes opositores venezolanos.
Las relaciones diplomáticas
La tensión entre Argentina y Venezuela aumenta desde el pasado 8 de diciembre, cuando detuvieron a un gendarme argentino al ingresar a Venezuela por un paso fronterizo con Colombia.
Según el Gobierno argentino, el gendarme Nahuel Gallo viajó a Venezuela para visitar a su pareja u su hijo, pero las autoridades venezolanas lo detuvieron y le imputaron por delitos de conspiración, terrorismo, financiación al terrorismo y asociación ilícita para planificar y ejecutar “graves delitos contra la seguridad” de Venezuela, según ha afirmado el fiscal general de este país, Tarek William Saab.
Este jueves, el Gobierno argentino presentó una denuncia ante la Corte Penal Internacional por la detención de Gallo, que el Ejecutivo de Milei considera un caso de «desaparición forzada».
Para el Ejecutivo de Milei, la detención de Gallo constituye “una violación grave y flagrante de los derechos humanos, evidenciando un patrón sistemático de crímenes de lesa humanidad que se están cometiendo” en Venezuela.














