Por: Jorge Quevedo
El Perú es un país extraordinariamente diverso, tanto en su geografía como en su composición social y cultural. Con 84 de las 117 zonas de vida existentes en el mundo, su complejidad territorial exige un modelo de gestión descentralizado. Sin embargo, la estructura de gobierno actual, basada en un Estado unitario centralista, ha demostrado ser ineficaz para administrar esta diversidad. El ensayo «Territorio diverso, gobierno diverso: Estado Federal» de David Landa Tucto plantea una reflexión crítica sobre esta problemática y propone un modelo de Estado federal como alternativa viable.
Un modelo que no responde a la diversidad
Desde su independencia, el Perú ha mantenido un sistema de gobierno centralista, donde el poder político y económico se concentra en Lima, ciudad que alberga más del 30% de la población nacional y concentra cerca del 50% del PBI del país.
Según Landa, este modelo ha generado desigualdades en el desarrollo de las regiones, promoviendo la extracción de recursos naturales sin garantizar beneficios equitativos para las zonas de origen. La Amazonía y los Andes, ricas en biodiversidad y recursos, han sido explotadas bajo lógicas extractivistas dictadas desde la capital, sin considerar la voz ni las necesidades de sus pobladores.
El autor enfatiza que gobernar un territorio implica conocerlo, y la mejor manera de lograrlo es permitiendo que las decisiones sean tomadas por quienes habitan y entienden las particularidades de cada región. En ese sentido, el modelo de Estado unitario se convierte en un obstáculo para una administración eficiente y equitativa de los recursos.
Bolívar y el debate sobre el modelo de estado
El debate entre el unitarismo y el federalismo no es reciente. Desde los albores de la independencia, Simón Bolívar expresó su escepticismo respecto al sistema federal, afirmando que era «demasiado perfecto y exigía virtudes y talentos políticos muy superiores a los nuestros».
A pesar de reconocer las ventajas del modelo, temía que la falta de unidad favoreciera a los enemigos de las nuevas repúblicas americanas. Sin embargo, en 1826, Bolívar cambió de postura y propuso la Confederación Andina bajo el sistema federal, reconociendo que la diversidad territorial requería una estructura descentralizada para garantizar estabilidad y desarrollo. Este cambio de pensamiento evidencia la necesidad de adaptar la organización del Estado a la realidad geopolítica de cada nación.
El federalismo como alternativa
Landa argumenta que un sistema federal permitiría una gestión más eficaz y equitativa del territorio, al otorgar mayor autonomía a las regiones para administrar sus propios recursos y diseñar políticas acordes con su realidad. Históricamente, países con diversidad territorial y cultural, como Estados Unidos, Brasil, Canadá y Alemania, han logrado construir sistemas federales exitosos, equilibrando el poder entre el gobierno central y los gobiernos regionales.
En un modelo federal, cada región tendría la capacidad de definir sus prioridades en salud, educación, infraestructura y medio ambiente, evitando la imposición de normas generales que no se adaptan a realidades locales.
Además, la autonomía fiscal permitiría que las regiones reinviertan en su propio desarrollo, evitando la dependencia del presupuesto nacional manejado desde Lima. En países federales, como Brasil, los estados pueden recaudar y administrar un porcentaje significativo de sus propios impuestos, promoviendo un desarrollo más equitativo.
Ventajas y desafíos de federalismo
Ventajas:
Mayor autonomía regional para gestionar recursos y diseñar políticas locales.
Distribución más equitativa del poder y de la riqueza nacional.
Mayor representatividad de las diferentes culturas y comunidades del país.
Reducción de la burocracia central y mejor eficiencia administrativa.
Posibilidad de experimentar con políticas públicas adaptadas a cada región.
Desafíos
Posibles desigualdades en el desarrollo entre regiones con más y menos recursos.
Necesidad de una reforma constitucional y de nuevas instituciones para la descentralización.
Coordinación entre el gobierno central y los regionales para evitar conflictos de competencias.
Riesgo de fragmentación política si no se gestiona adecuadamente el modelo federal.
Barreras y resistencias
El principal obstáculo para la transición hacia un Estado federal es la resistencia de las élites políticas y económicas que se benefician del actual sistema centralista. Landa señala que esta concentración de poder ha generado una visión distorsionada del federalismo, presentándolo como una amenaza a la unidad nacional, cuando en realidad se trata de una estrategia para fortalecer la gobernanza y la equidad territorial.
Reflexión final
El ensayo concluye con una pregunta provocadora: Siendo un país tan diverso, ¿por qué seguimos permitiendo un modelo de Estado que no nos favorece ni conviene?.
Para Landa, el federalismo no es solo una opción viable, sino una necesidad histórica para garantizar un desarrollo más justo y sostenible en el Perú. El debate sobre la reestructuración del Estado debe ser abierto y participativo, involucrando a las regiones en la toma de decisiones para construir un futuro más equitativo.
El reto está planteado: repensar el modelo de Estado no solo es una posibilidad, sino una urgencia para un país que, tras 200 años de independencia, sigue buscando la mejor manera de gobernarse a sí mismo.


















