Desde la Capilla de Casa Santa Marta, el Cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, anunció la muerte del Papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano y popular entre los fieles de todo el mundo, enfrentó a una oposición en su reforma de la Iglesia católica.
Jorge Mario Bergoglio, argentino de nacimiento, murió a los 88 años de edad, líder de la Iglesia católica padecía una pulmonía bilateral con infección polimicrobiana.
«Con profundo dolor tengo que anunciar que el papa Francisco ha muerto a las 7.35 horas de hoy, el obispo de Roma ha vuelto a la casa del Padre, su vida entera ha estado dedicada servicio del Señor y de su Iglesia y nos ha enseñado el valor del evangelio con fidelidad, valor y amor universal y en manera particular a favor de los más pobres y marginados», anunció el Cardenal Kevin en un video.
Su estado delicado de salud obligó ingresar al hospital Gemelli de Roma donde le atendieron por la aquejado bronquitis que le provocaba dificultades respiratorias, diagnosticandole una neumonía en ambos pulmones que requirió tratamiento médico.
El último domingo 20 de abril, apareció en el balcón de la basílica de San Pedro del Vaticano y con una débil voz le deseó una «hermanos y hermanas, feliz Pascua» a los fieles congregados en la plaza, que seguidamente recorrió la Plaza de San Pedro a bordo del papamóvil, para saludar a los fieles presentes.
Se prevén nueve días de exequias y un plazo de entre 15 y 20 días para organizar un cónclave con cerca de 130 cardenales electores, para elegir a un sucesor. Más de dos tercios de ellos fueron nombrados por Francisco

















