“La Negra Tomasa” es una canción escrita por el cubano Guillermo Rodríguez Fiffe, concebida con el nombre “Bilongo” y registrada en 1937. El título de esta emblemática guaracha, de acuerdo con algunas fuentes, proviene del vocablo bantú; otras señalan que proviene del vocablo lucumí o yoruba.
En ambos vocablos, en este contexto, el término significa hechizo. La canción imita el habla afrocubana y narra la historia de un hombre embrujado por los talentos culinarios de su negra Tomasa.
De acuerdo con el investigador musical Gaspar Marrero, la inspiración para «Bilongo» surgió cuando Guillermo Rodríguez Fiffe, compositor de la canción e integrante del Trío Azul, fue atendido por una joven cocinera llamada Tomasa durante una fiesta en casa de una familia acomodada.
El trío, que llevaba muchas horas sin comer, fue recibido en la cocina por Tomasa, quien les preparó una merienda especial. Agradecido por su gesto, Rodríguez Fiffe decidió inmortalizarla en una guaracha que relatara su afecto y admiración, dando origen a la emblemática canción que hoy conocemos como “La Negra Tomasa”, también llamada “Bilongo” o “Mandinga”.
La canción incluye un estribillo que refleja el ecumenismo cubano. Durante la investigación para esta historia, descubrí que la expresión “Kikiribú Mandinga” tiene profundas raíces históricas en Cuba y refleja la influencia africana en la cultura y la música de la isla. Surge en la época colonial, durante la trata de esclavos, cuando los africanos mandingas, originarios de la cuenca del Congo, fueron llevados a Cuba y mezclados con otros grupos, creando una rica cultura criolla.
Durante la invasión inglesa de La Habana en 1762, los esclavos eran llamados “Mandingas” por los soldados británicos, y cuando alguno moría durante el transporte, el capitán ordenaba: “Kick his butt, Mandinga”, arrojándolo al mar. Con el tiempo, esta expresión se transformó en “Kikiribú Mandinga” en el habla popular cubana de antaño, usándose también para referirse al fin de un asunto, como quien dice y fin del asunto.
La primera versión conocida de “Bilongo”, compuesta por Guillermo Rodríguez Fiffe, fue interpretada por Frank Carreras con la Orquesta Hermanos Le Batard (Víctor matrix BS-036589) y supervisada por Alfredo Cibelli. Originalmente se cree que la grabación se realizó en La Habana, Cuba, antes del 3 de mayo de 1939, aunque el máster que se conserva proviene de un doblaje realizado ese mismo día en el Estudio 3 de Víctor en Nueva York.
El tema se lanzó en un disco de 10 pulgadas bajo la etiqueta Víctor 82685 y constituye la primera grabación documentada y registrada de esta emblemática composición.

















