Por: Américo Solis
Un nuevo rostro ha comenzado a emerger en la política nacional, una figura que, por lo que ha dicho hasta ahora, se distancia de la mayoría de los que hoy buscan ocupar la primera magistratura del país con propuestas repetidas y fórmulas gastadas que ya no despiertan el interés del elector.
Me estoy refiriendo al joven político Carlos Espá Garcés-Alvear, líder de la agrupación “Sí Creo”, quien de manera silenciosa ha venido posicionándose en la retina del ciudadano. Según la reciente encuesta de IPSOS, ya figura entre los seis primeros candidatos de la preferencia electoral con un 2 %, un porcentaje que ha puesto en alerta a los que ahora pugnan por la presidencia. Tal es así que ya le han saltado a la yugular con el fin de ponerlo a un costado y evitar que siga creciendo.
El porcentaje no resulta muy significativo, pero no olvidemos que hasta hace pocos meses su presencia no marcaba una pauta. Hoy, sin embargo, su discurso comienza a generar eco entre algunos sectores del electorado, cansados de escuchar las mismas promesas de siempre, repetidas ahora por quienes aspiran a llegar a Palacio de Gobierno.
Espá es abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú y máster en Ciencia Política por The American University de Washington D. C. Becario Fulbright, ha desarrollado una destacada trayectoria periodística en prensa, radio y televisión, tanto en el Perú como en la Voz de los Estados Unidos de América (VOA).
Según el candidato de la agrupación política “Sí Creo”, lo que ha expresado hasta el momento apunta a construir una propuesta basada en el orden institucional, la defensa de la ley, la revaloración de las Fuerzas Armadas y la Policía, y la promoción de la inversión privada como motor del empleo formal. También plantea el fortalecimiento de la infraestructura y la conectividad nacional, así como una educación de calidad que respete la libertad de elección de las familias. Habla de soberanía, justicia y desarrollo sostenible, conceptos que buscan ofrecer una mirada distinta en medio de un escenario saturado de promesas incumplidas.
Alfonso Carlos Espá parece representar una nueva generación de políticos con formación, experiencia y visión de país, pero el Perú no necesita nuevas figuras sino nuevas conductas. Si realmente quiere consolidarse como alternativa, deberá demostrar con hechos que la coherencia, la honestidad y el servicio público pueden volver a ser principios rectores de la política.
Solo así podrá convencer a un electorado que, más que discursos, exige resultados y un liderazgo que dignifique nuevamente el ejercicio del poder, y que despierte el interés de ese 30 % de la población que —según él mismo ha señalado— ha quedado fuera del chorreo y del “piloto automático” con que se viene manejando la economía del país. Esperemos que, de llegar a la presidencia, se ejerza un cambio real que también erradique todo foco de corrupción, el mal que continúa destruyendo al Perú.

















