El desarrollo sostenido de esta cadena productiva del café en el Vraem permitió que 10 organizaciones cafetaleras impulsadas por Devida, han puesto en marcha 17 cafeterías en Ayacucho y Junín en los últimos años. Esto consolida un modelo que articula producción, valor agregado y comercialización directa en beneficio de las familias caficultoras.
Este avance responde a la expansión del consumo de café en el Vraem. En provincias como Huanta, La Mar (Ayacucho) y Satipo (Junín), las organizaciones promovidas por Devida pasaron de vender materia prima a controlar toda la cadena, desde la producción hasta la venta en taza, lo que les permite posicionar su café con identidad territorial y mayor valor en el mercado.
Como parte de este proceso, Devida entregó en los últimos años 18 módulos de procesamiento de café, infraestructura clave para mejorar la calidad del grano. A ello se suma la formación de 13 catadores de café certificados (Q Grader), hijos de productores, quienes fortalecen el control de calidad y aportan a la consolidación de los emprendimientos, la generación de empleo local y el impulso de la economía lícita.
Las cafeterías funcionan como vitrinas comerciales que reducen la intermediación, incrementan los ingresos y posicionan el café del Vraem en mercados locales y regionales. “Hoy no solo producimos café, también lo vendemos con nuestra propia marca. El acompañamiento de Devida ha sido clave para organizarnos y crecer de manera sostenible”, destacó Gregorio Medrano Loayza, emprendedor de la cafetería Nueva Unión en el distrito de Ayna.
Este impulso se enmarca en la Política Nacional contra las Drogas al 2030. En ese contexto, Devida fortalece capacidades productivas, organizativas y comerciales en territorios priorizados como el Vraem, contribuyendo a reducir brechas económicas, reforzar la presencia del Estado y consolidar un modelo de desarrollo alternativo sostenible.

















