El enfrentamiento entre Melgar y Alianza Lima estuvo marcado por una polémica jugada al minuto 67, cuando Kenji Cabrera cayó en el área tras un forcejeo con Erick Noriega. Pese a las protestas, el árbitro Jordi Espinoza no sancionó penal y el VAR tampoco intervino, lo que generó indignación entre jugadores e hinchas del cuadro arequipeño.
El exárbitro y asesor FIFA, Miguel Scime, emitió un análisis técnico en el que concluyó que debió cobrarse la pena máxima. Afirmó que el atacante fue claramente derribado de forma imprudente y criticó la pasividad del VAR, que no corrigió el error evidente pese a tener herramientas suficientes.
Según Scime, hubo dos infracciones acumulativas: una sujeción visible que impidió el avance de Cabrera y una zancadilla sin intención de disputar el balón. La controversia reavivó cuestionamientos hacia el arbitraje peruano y dejó abierta la discusión sobre el uso efectivo del VAR en el fútbol local.


















