Por: Jaime Bautista
En el corazón de la provincia de Fajardo, donde el eco del pumpín marca el pulso de la tierra, se forjó la identidad de Walter y Edgar Meza Vicente, descendientes de Canaria y Llusita, los hermanos ayacuchanos no solo heredaron un apellido, sino el compromiso de proyectar la música de su pueblo hacia nuevos horizontes.
Cuenta Walter con la pausa de quien recuerda un largo camino, comenzó a tomar de forma profesional hacia el año 2006, porque aquel entonces, Walter fue el artífice musical y parte de la agrupación Albandina de Llusita. Allí, junto a sus compañeros musicales como el recordado Gerardo, Eliades y Santos se encargó de ordenar y arreglar los sonidos para llevarlos al estudio. Sin embargo, el destino y las dificultades propias de la vida, en Lima dispersaron al grupo original, algunos regresaron al pueblo, pero la insistencia de Walter permanecía.
“Me quedé con las ganas de seguir con el Pumpín, de hacerlo llegar a los niveles más altos”, confiesa. Esa ambición lo llevó a fundar Los Qachas, un proyecto donde empezaron a experimentar con un disco de corte antológico y matices de balada. Gracias a los contactos en las radios de Lima y la prensa, la música de los hermanos empezó a caminar «poco a poco, lentamente», ganando el gusto del público con cada nota.
Pero el círculo solo terminó de cerrarse en 2008, cuando nació oficialmente la agrupación de los Hermanos Meza Vicente. Con el lanzamiento de “Lucero de mis ojos” bajo el sello Mi Raza, introdujeron un estilo profesional y peculiar que capturó el sentimiento del pueblo.
Desde entonces, su labor no se ha limitado a sus propios discos, los Meza Vicente se han convertido en pilares del género, apoyando a otros artistas para que la música de sus paisanos no se detenga. Walter ha dejado su sello en la primera guitarra de producciones de figuras como Diógenes Cuenca y ha colaborado en covers con Sentimiento Fajardino. “Donde nos llamen, estamos para sumar. Queremos que nos digan, apóyanos con esta idea”, afirma Walter, subrayando ese espíritu de unidad fajardina.
«Los instrumentos que utilizaron para el Pumpín tienen una afinación de 440 Hz. Soy estudiante de la Escuela de Música de Condorcunca en Ayacucho y también estudio Administración de Centros de Cómputo. Gracias a esos conocimientos básicos de música, hemos innovado en nuestra propuesta». afirma Walter.
Algo peculiar que nos pasaba al ejecutar el Pumpin era que sentíamos que el alcance era limitado, recuerda Walter, el público quería divertirse más y no solo escuchar el ritmo tradicional “Por eso, empezamos a buscar las notas musicales en esa misma afinación para tocar también Toril y otros géneros” menciona uno de los hermanos Meza Vicente.
Actualmente, vienen fusionando el requinto con el Pumpin, debido a que cargar una guitarra para cada estilo era complicado, pero ahora, es una sola ejecución, siendo la propuesta que nace de esa búsqueda por evolucionar el sonido
A punta de esfuerzo, su Pumpin ha recorrido el mapa del Perú, desde el Festival de la Hoja de Coca en la selva, pasando por el norte en Trujillo y Guadalupe, hasta llegar a los rincones más profundos del sur. Aunque sienten que aún falta ese paso hacia lo internacional, los hermanos siguen aprendiendo y disfrutando de un camino que, aunque lento, se saborea «gustoso», siendo cada viaje y cada colaboración un ladrillo más en el gran monumento a la música de Llusita.
Hoy, la agrupación mantiene viva esa esencia con una estructura sólida y familiar:
- Walter Meza: Primera guitarra y voz.
- Edgar Meza: Bajo electrónico.
- Luis Meza: Guitarra base.
- Perseuz Meza: Teclado y sintetizador.
Para llevar el contagiante ritmo del Pumpín ayacuchano, el sentimiento del huayno y una cartelera de música variada, ideales para amenizar todo tipo de compromisos sociales, fiestas patronales, aniversarios y eventos corporativos, la agrupación está disponible para contratos a través del número de WhatsApp: 991 793 159.


















