La Cuarta Fiscalía Penal Supraprovincial Especializada en Derechos Humanos e Interculturalidad de Ayacucho, restituyó los restos óseos y elementos asociados a los familiares de 12 víctimas del periodo del conflicto armado interno con presencia de representantes de la Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas, del Comité Internacional de la Cruz Roja y de la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú, además de personal forense.
El primer hecho data de mayo de 1987, cuando miembros de la ronda campesina de Mollebamba, junto a efectivos de la base militar de Mollebamba, incursionaron en horas de la madrugada en el paraje de Chaupimayo, donde visualizaron una luz encendida, motivo por el cual acorralaron a un grupo de pobladores que cosechaban maíz. Acto seguido, les amarraron las manos, entre ellos las niñas Bertha Díaz Casa y Juana Díaz Casa, a las que tomaron como guías hacia el campamento del paraje Vegapata, donde permanecían personas enfermas e inválidas.
Al llegar, los ronderos persiguieron y capturaron a Isabel Casa Sánchez, Delia Díaz Casa, Antonio Paniagua Casa, Hipólito Díaz Ccayanchira, Julia Luna Castro y Julia Enderica Casa, a los cuales torturaron y degollaron, cortándoles las extremidades con machetes. Los cuerpos fueron enterrados por los sobrevivientes, familiares y amigos, en Vegapata y lugares aledaños del actual distrito de Oronccoy, provincia de La Mar.
El segundo suceso ocurrió entre mayo y junio de 1984, cuando la población se dirigió a las retiradas, grupo en el que también se encontraba Frasquides Castro Ccellccascca y su familia, los mismos que decidieron trasladarse a la comunidad de Chillihua, huyendo de los senderistas y militares. Así, en el marco de un operativo militar, los uniformados llegaron a Chillihua y mientras todos escapaban, la víctima, por su avanzada edad, no pudo huir de sus perpetradores, por lo que fue ultimada a pedradas, puñaladas y golpes. Sus restos fueron inhumados en el paraje Vacaccaycuna, distrito de Oronccoy.
Por otro lado, la mañana del 20 de abril de 1984, la fuerza combinada del Estado, conformada por militares, policías y ronderos, provenientes del centro poblado de Pallcas, llegaron al anexo de Totora, donde sindicaron a varias personas como terroristas. Ante ello, estos huyeron a Chillihua, mientras otros pobladores trataban de salvar sus viviendas y la casa comunal, circunstancia en la que fueron asesinados Juan Oscco Tello, Rosa Castro Calle, María Ccorahua Baldeón, Constantina Aspuz Terraza, Eugenia Quispe Porras, Lucia Oscco Tello y Zenobia Quispe Lapa, dos de los primeros quemados y torturados, mientras que los demás fueron ultimados cruelmente, siendo inhumados rápidamente por sus familiares en el paraje Puquiopata, distrito de Oronccoy debido al asedio de sus persecutores.
Finalmente, se entregó los restos signados como NN a la DGBP y a las autoridades comunales del anexo de Huallhua, distrito de Oronccoy, para que sean cotejados genéticamente después de ubicar a sus familiares.
Es preciso indicar que antes de la ceremonia, se efectuó la diligencia de traslado y armado anatómico.

















