Por: Américo Solis
Sucedió lo inevitable, la selección nacional de fútbol quedó eliminada y no estará en el Mundial de Estados Unidos 2026. Uruguay, sin esforzarse demasiado y jugando a media máquina, al ritmo de la afición que la acompañó en el Centenario, derrotó a la bicolor por 3 a 0, un marcador que pudo haber sido más amplio, pero no lo fue porque simplemente no lo buscaron.
La novedad fue la presencia de un cuadro renovado, con nuevos rostros que, sin embargo, no marcaron la diferencia. Hubo destellos individuales, pero en general se evidenció la falta de nivel que debería caracterizar a los jugadores de una selección.
De seguro ahora escucharemos, de aquellos que nos vendieron humo, una serie de comentarios tratando de maquillar la realidad de una de las peores selecciones que hemos visto, sin delanteros, con poco talento y notablemente irregulares en su juego. No sería raro que incluso vuelvan a pedir el regreso de Gareca, como si él pudiera resolver el vacío estructural que arrastra nuestro fútbol.
Por ahora, el fútbol nacional se refugia en la esperanza de los clubes. La CONMEBOL confirmó la clasificación de Universidad de Chile a los cuartos de final de la Sudamericana, tras los incidentes ocurridos en el duelo de vuelta ante Independiente en Avellaneda. El cuadro chileno enfrentará a Alianza Lima, lo que abre un nuevo capítulo de expectativas para el hincha peruano.
Y mientras la bicolor nos regala otra frustración, no olvidemos que al menos seguimos en carrera en el Mundial del Desayuno, donde el pan con chicharrón pelea voto a voto con la marraqueta chilena. Será cuestión de aferrarnos a lo que quede, porque en la cancha ya no hay mucho que celebrar

















