A más de 4,200 metros sobre el nivel del mar, en la laguna Yauriwiri, ubicada en el kilómetro 202 de la carretera Interoceánica, entre Puquio y Abancay, el ingeniero agrónomo Carlyn Huarpa Tocsa ha consolidado un emprendimiento acuícola que hoy constituye un ejemplo de perseverancia, innovación y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales de la región Ayacucho.
El proyecto comenzó en el año 2010, cuando Huarpa Tocsa identificó el potencial de las aguas cristalinas de la laguna para la crianza de truchas. Con el acompañamiento técnico de la Dirección Regional de la Producción de Ayacucho (DIREPRO), formalizó su actividad e inició la producción acuícola, enfrentando desde sus primeros años importantes desafíos, entre ellos la limitada disponibilidad de capital y la preocupación inicial de algunos pobladores respecto al posible impacto ambiental de la actividad.
Con el paso del tiempo, el productor logró demostrar que la acuicultura desarrollada bajo criterios de sostenibilidad es compatible con la conservación del ecosistema y representa una alternativa para dinamizar la economía local. Actualmente, cuenta con más de ocho jaulas artesanales destinadas a la crianza de truchas, cuya producción abastece al mercado local con pescado de alta calidad.
Como parte de la diversificación de su emprendimiento, hace cinco años puso en funcionamiento un restaurante especializado en platos elaborados con trucha fresca proveniente de su propio centro de producción. El establecimiento se ha convertido en un punto de referencia para los viajeros que transitan por la carretera Interoceánica, fortaleciendo la oferta gastronómica y turística de la provincia de Lucanas.
Pese a los logros alcanzados, Huarpa Tocsa mantiene nuevos objetivos para el crecimiento de su empresa. Entre ellos destaca el propósito de posicionar las truchas producidas en la laguna Yauriwiri en mercados internacionales mediante una marca propia que represente la calidad de la producción acuícola de Lucanas y de la región Ayacucho.
La experiencia del productor refleja el potencial que posee la acuicultura como actividad generadora de empleo, desarrollo económico y valor agregado en las zonas altoandinas. Asimismo, evidencia cómo el aprovechamiento responsable de los recursos naturales, acompañado de asistencia técnica y una visión empresarial, puede contribuir al fortalecimiento de las economías rurales y al desarrollo sostenible de la región.


















