Por: Américo Solis
Una conducta condenable por ambos lados, ni es el nivel que debe tener un “padre de la Patria” ni tampoco el de una persona que ejerce la labor periodística. Lamentablemente, ya no sorprende la actitud de ciertos parlamentarios que, amparados en su investidura, creen tener licencia para despotricar y alardear del cargo que, según ellos, les otorgó el pueblo.
Tal fue el caso del congresista Héctor Valer, de Somos Perú, quien en Juliaca terminó escupiendo a un periodista luego de un cruce de palabras que escaló a insultos y empujones. La discusión se originó cuando el reportero Max Lanza le recriminó por sus declaraciones sobre los fallecidos en las protestas contra Dina Boluarte en 2022 y 2023.
Sin embargo, también llama la atención la actitud del hombre de prensa, que en lugar de mantener la cortesía propia de su oficio, adoptó un tono inquisitivo, llegando a increparlo con términos como “terruqueador” y “traidor”. La confrontación, lejos de representar un ejercicio democrático y respetuoso del debate, terminó siendo un penoso espectáculo que degrada tanto la política como el periodismo.

















