La Segunda Fiscalía Penal Supraprovincial Especializada en Derechos Humanos y Contra el Terrorismo de Ayacucho, en conjunto con el Equipo Forense Especializado, logró la recuperación de los restos óseos que pertenecerían a Máximo Huarancca Ricra, víctima de la violencia ocurrida en 1984 en la comunidad de Corpacancha, Huanta.
La diligencia, que se extendió por dos días, estuvo liderada por la fiscal adjunta provincial Rocío Quincho García y contó con el apoyo técnico del arqueólogo forense Carlos Rubén Montezuma Pazos.
Según las investigaciones fiscales, los hechos se remontan al 2 de mayo de 1984, cuando integrantes de la organización terrorista Sendero Luminoso atacaron la vivienda de Huarancca Ricra y su esposa, Teodora Puclla Cunto, en el sector de Pucacorral.
Aunque la familia logró huir inicialmente hacia los cerros, la pareja fue interceptada al día siguiente cuando regresaban por alimentos. Huarancca Ricra habría sido trasladado al cementerio comunal, donde fue obligado a cavar su propia fosa antes de ser ejecutado. Por su parte, Puclla Cunto fue asesinada a disparos en el sector de Pampaqocha mientras buscaba ayuda.
Tras el hallazgo en el cementerio de Corpacancha, los restos recuperados fueron trasladados al Laboratorio de Investigaciones Forenses de Ayacucho para realizar los análisis de identificación pertinentes. No obstante, las autoridades informaron que no fue posible localizar los restos de Teodora Puclla Cunto, debido a que el lugar original de su entierro fue destruido por la construcción de una trocha carrozable en la zona.
Esta intervención se enmarca en los esfuerzos del Ministerio Público por esclarecer los crímenes cometidos durante el periodo de violencia y brindar respuestas a los familiares de las víctimas.


















