Por. Jorge Quevedo Chávez
Ubicada en el corazón del Alto Mayo, en la región San Martín, la «Ruta del Café Makisapa» es una experiencia única que conecta a los visitantes con la cultura cafetera, la biodiversidad amazónica y las tradiciones ancestrales de Moyobamba, conocida como la “Ciudad de las Orquídeas” y capital de esta región amazónica del Perú.
Cada año, miles de turistas llegan a San Martín atraídos por su café arábica de alta calidad, reconocido a nivel nacional e internacional por su sabor delicado, con notas frutales y florales, una acidez vibrante y un cuerpo que varía entre medio y completo. Este café se cultiva a altitudes que oscilan entre los 800 y 2,100 metros sobre el nivel del mar, lo cual potencia sus cualidades organolépticas y lo convierte en uno de los más apreciados del país.
Bajo este contexto, un grupo de jóvenes emprendedores, en alianza con organizaciones de productores locales, creó en 2017 la «Ruta del Café Makisapa», un espacio temático que permite al visitante vivir una inmersión profunda en el mundo del café, desde su cultivo hasta la taza, pasando por cada etapa del proceso productivo. La iniciativa, liderada por Milner García Abad y Juliana Solís Barón —una pareja de jóvenes profesionales e hijos de productores cafetaleros—, tiene como propósito no solo promover el consumo responsable del café, sino también poner en valor las costumbres locales y fomentar un turismo sostenible que beneficie directamente a las comunidades de Moyobamba.
El nombre del emprendimiento hace referencia al mono “Makisapa”, también conocido como mono araña, una especie amazónica en peligro de extinción cuyo hábitat ha sido severamente afectado por la deforestación. El término “Makisapa” proviene del quechua, donde maki significa “mano” y sapa se traduce como grande. Con esta simbólica elección, la marca busca rendir homenaje a la fauna silvestre amazónica y generar conciencia ambiental.
La Ruta del Café Makisapa ofrece una de las experiencias más auténticas del turismo alternativo en el Perú. En ella, los visitantes no solo degustan café de origen, sino que también se convierten por un día en cafetaleros, pues participan en labores agrícolas, en el beneficio del grano, en sesiones de cata y en la preparación del café mediante distintos métodos de extracción artesanal. Todo esto, acompañado de relatos vivos sobre la cultura local, su música, su gastronomía y sus saberes tradicionales.
“Desde que comenzamos hace más de siete años, nuestra misión ha sido revalorar el patrimonio cultural e inmaterial de la región San Martín, especialmente de la etnia Awajún, mostrando cómo, con técnicas tradicionales, el fruto del café atraviesa procesos como la cosecha, despulpado, fermentado, secado, tostado y envasado, hasta llegar finalmente a la taza del consumidor”, explica García Abad.
Actualmente, el proyecto genera empleo para unas veinte personas, la mayoría mujeres, promoviendo así su empoderamiento económico real. “Creemos que una sociedad más justa empieza por brindar oportunidades a quienes tradicionalmente han sido marginados del desarrollo productivo”, añadió.
Además de promover la experiencia cafetera, el emprendimiento ha diversificado su oferta desarrollando productos innovadores derivados del café, como el manjar de café, macerados, cócteles, infusiones con cáscara de café deshidratada —con propiedades antiinflamatorias y reguladoras de la insulina, así como jabones artesanales de café, que actúan como antioxidantes naturales, hidratantes, exfoliantes, activadores de la circulación sanguínea y reductores de celulitis y piel de naranja.
Si visitas Moyobamba, no puedes dejar de conocer la Ruta del Café Makisapa. Acércate a su local, disfruta de un café de altura, degusta sus productos bandera como el café y el cacao, y sé parte de esta gran iniciativa que resalta lo mejor de San Martín: su biodiversidad, su cultura y su gente.


















