Por: Jaime Bautista
Era ese sentir, con emociones porque se percibía ser accesible a un mundo lleno de felicidad, sin violencia, sin miedo, a pesar del pasado extremil vivido en el país. El rock de los 80s inigualable, aunque se discute con los 90s u otros, pero era lo suyo y muy buenos, con momentos de emoción y alegría para dejar de lado otros que no suman.
Llegó primavera, dos conciertos paralelos de los siempre tantos, esta vez en Plaza San Martín y Parque Kennedy, cada quien con larga lista de bandas peruanas del momento, elegi el centro de Lima, con Chachi Lujan, Dudó, Feiser, Río y demás. Fui para deleitar la interpretacion de Pocho Prieto con «El Televidente», lo vi por primera vez el primer videoclip por mi tv b/n de 14′ aquel del «no hay chaca chaca, sin Ariel».
Oh, al llegar noto el estrado aislado y sin señal de bandas posicionarse en el estrado, todos enojados, como no estarlo.
Sin desmoralizarme, opté ir al otro concierto, es lejos, si, pero yo con pasaje solo de vuelta, decidí zarpar a camino abierto, a paso firme por Nicolas de Pierola, Abancay, 28 Julio y todo Arequipa, no recuerdo de la fatiga, para nada.
Llegué pasados las siete de la noche, cuando sonaba La Banda Azul, no recuerdo los demás, pero el cierre estupendamente era Frágil, eso emocionaba quedarse hasta el final.
Ingresa Jorge Durand, Luis Valderrama (no recuerdo el sgte, luego Tavo Castillo, para luego iniciar el intro de la banda donde ingresa raudo Andrés Dulule, para brillar con los temas que ellos suelen delirar a los asistentes. Antes de culminar, Dulule gira y mira la Av. Larco y cuenta la historia de la movida miraflorina de todos los fin de semanas, de los viernes, inspiración del tema emblemático del pais, así inició Tavo el intro de la avenida miraflorina, no era para menos estar emocionado, cantar a gritos y estar con esa adrenalina, pues fui por el grupo Río para escuchar «El Televidente», pero me quedé satisfactoriamente deleitado con Frágil y nada menos al costado de la «Av. Larco».


















